Tras tomar Kabul, los talibanes aseguran que la guerra en Afganistán «ha terminado»

El Talibán tomó Kabul en cuestión de horas y sin derramamiento de sangre tras el vacío de poder que dejó la salida en secreto del presidente Ashraf Ghani. Tras ello, el grupo insurgente informó que el tipo de gobierno y la forma del nuevo régimen serán informados pronto. La transición de poder planificada fracasó y el caos se apodera de Kabul con la salida precipitada de varias misiones diplomáticas.

Una nueva era de Afganistán se define en Kabul. Sin transición pacífica y con el caos como principal protagonista, los talibanes se hicieron con el poder en Afganistán. Acto seguido, aseguraron que «la guerra» había «terminado» y dijeron que pronto informarán del rumbo político y religioso que tomará el país. 

«Hoy es un gran día para el pueblo afgano y los muyahidines. Han sido testigos de los frutos de sus esfuerzos y sacrificios durante 20 años», dijo a la cadena de noticias árabe Al Jazeera TV Mohammad Naeem, portavoz de la oficina política de los talibanes. «Gracias a Dios, la guerra en el país terminó», aseguró. 

«Les aseguramos a todos que brindaremos seguridad a los ciudadanos y las misiones diplomáticas. Estamos dispuestos a dialogar con todas las figuras afganas y les garantizamos la protección necesaria (…) nos aseguramos de tener paz con todos. Estamos listos para lidiar con las preocupaciones de la comunidad internacional a través del diálogo», aseguró desde Qatar, Naeem.

El líder de los talibanes y probable nuevo presidente de Afganistán, Mullah Baradar, también celebró el retorno al poder. «Hemos alcanzado una victoria que no se esperaba, deberíamos mostrar humildad ante Alá. Ahora es el momento de la prueba, ahora se trata de cómo servimos y aseguramos a nuestra gente, y aseguramos su futuro», dijo.

El presidente Ashraf Ghani huye de la ciudad a un paradero desconocido

A lo largo de la jornada, fueron muchos los helicópteros y aviones que sobrevolaban Kabul evacuando personal diplomático de varios países. Mientras, la televisión presentaba cómo decenas de talibanes armados recorrían el Palacio Presidencial, tras la huida intempestiva del presidente Ashraf Ghani, a un paradero hasta el momento desconocido. 

Ghani abandonó Kabul ante el asedio irreversible del grupo Talibán. Su huida la confirmó desde temprano el presidente del Alto Consejo para la Reconciliación Nacional, Abdullah Abdullah.

En una publicación en Facebook horas después del anuncio de su partida, Ghani justificó su marcha y dijo que lo hacía para evitar «un baño de sangre» en la ciudad. «Me encontré con una dura elección: enfrentarme a los talibanes armados que querían entrar en el palacio o salir de mi querido país», explicó. «Los talibanes han ganado (…) y ahora son responsables de proteger el honor y la riqueza de los afganos», agregó. Loading video

Por el momento, el paradero del presidente es una incógnita. Un reporte de la agencia de noticias Reuters informa de que Ghani podría estar en Tajikistán, citando a fuentes del Ministerio del Interior. Por su parte, el canal de noticias Al Jazeera, que cita a un guardaespaldas personal del presidente, indicó que Ghani, su esposa, su jefe de gabinete y asesor de seguridad nacional habrían partido rumbo a Tashkent, Uzbekistán.

La toma de Kabul a manos de los talibanes

Cuando los insurgentes entraron a la capital afgana, aseguraron que controlaban 11 distritos de la ciudad. Inicialmente habían dicho que esperarían en las afueras a que el Gobierno cediera y les entregara el poder, pero esto finalmente nunca sucedió. 

Un portavoz de los talibanes, Zabihullah Mujahid, aseguró que habían ordenado la entrada de los guerrilleros talibanes a Kabul para impedir los saqueos después de que las fuerzas de seguridad del Gobierno afgano abandonaran sus puestos, en un comunicado el grupo indicó que lo hicieron «para evitar actos de saqueo en Kabul” y que “los oportunistas” hicieran daño a los ciudadanos.

Los talibanes han insistido en su voluntad de entrar «pacíficamente» en Kabul. «La vida, la propiedad y la dignidad de nadie se verán dañadas y las vidas de los ciudadanos de Kabul no estarán en peligro», dijeron los insurgentes en una declaración pública. Sin embargo, a su llegada a la ciudad se registraron algunos enfrentamientos.

La televisión local 1TV informó de múltiples explosiones en la capital tras el anochecer y los servicios de emergencia informaron que 80 personas heridas fueron trasladadas a un hospital en Kabul. Sin embargo, de acuerdo a un reporte de la agencia de noticias Reuters, la ciudad estuvo en gran parte tranquila durante el domingo.

El aeropuerto de Kabul, la única vía de escape para diplomáticos y críticos del Talibán

A pesar de las promesas hechas por los talibanes en cuanto a la transición pacífica y el respeto a todas las personas, son muchos los que temen por su futuro inmediato debido a sus relaciones con el Gobierno hasta ahora vigente. La capital afgana se vio colapsada de vehículos que tratan de llegar al aeropuerto para salir del país, igual que los pasos fronterizos con países vecinos. Muchas de estas personas incluso abandonaron sus coches para caminar hacia las terminales.

En el aeropuerto cientos de personas se peleaban por un puesto en un avión que los sacara del país y durante horas helicópteros trasladaron hasta allí al personal diplomático de múltiples misiones internacionales.

Algunos reportes de la embajada estadounidense realizados en la tarde del domingo documentaron enfrentamientos en el aeropuerto. Se desconoce la gravedad e intensidad de estos choques armados. «La situación de seguridad en Kabul está cambiando rápidamente, incluso en el aeropuerto. Hay informes de que el aeropuerto se incendió; por lo tanto, estamos instruyendo a los ciudadanos estadounidenses que se refugien en el lugar», dijo una alerta de la embajada. 

Ya en las primeras horas del lunes, hora local, un funcionario estadounidense aseguró que «la mayoría del personal diplomático occidental” estaba fuera de Kabul, aunque indicó que  parte del personal de apoyo aún permanece en el país. Horas antes, el secretario de Estado de EE. UU., Antony Blinken, había confirmado que se había podido movilizar a todo el personal y que este se encontraba a salvo.

La salida de Estados Unidos del país estaba prevista para antes del 31 de agosto, pero se precipitó de una forma que nadie esperaba, algo que puso en peligro la seguridad de varios de sus funcionarios. Durante las últimas horas se habilitaron contenedores para incinerar todos los documentos de la embajada con el objetivo de dar la menor información posible a los talibanes.

EE. UU. envió otros 1.000 soldados para asegurar la salida de los diplomáticos

Unos 5.000 soldados estadounidenses, que volvieron a Afganistán especialmente para ayudar a evacuar sus conciudadanos, fueron desplegados en el aeropuerto, única zona de la ciudad a resguardo de los talibanes. Además, es la única salida, ya que Kabul se encuentra rodeada por los insurgentes. 

Tras la toma de poder, EE. UU. confirmó el envío de otros 1.000 soldados estadounidenses a Afganistán para ayudar a evacuar a su personal. El rápido colapso del gobierno afgano dejó a decenas de funcionarios americanos expuestos. Los talibanes han prometido, sin embargo, que no atacarán a las misiones diplomáticas y que darán amnistía a los afganos que colaboraron con ellos.

Alemania y Francia, entre otros países, anunciaron el envío de aviones militares para evacuar a sus ciudadanos. Canadá aseguró que todo su personal diplomático ha salido del país, sin embargo, en el país oceánico han crecido los llamados para que las autoridades australianas ayuden a salir a ciudadanos afganos que durante 20 años trabajaron en colaboración con Australia. 

Más de 60 países piden a los talibanes dejar salir a los ciudadanos afganos que quieran hacerlo

Todos aquellos periodistas, activistas políticos, policías o militares que en un pasado lucharon contra los talibanes ahora temen especialmente por su vida. A esto hay que sumar que las noticias que llegan de personas que huyen de provincias bajo el control talibán no son muy esperanzadoras.

Muchas de las calles de Kabul son un campo de desplazados internos de otras provincias que huyeron de sus casas para no enfrentarse al ejército talibán. Estas personas acudieron a la capital conscientes de que era la última opción que tenían de evitar el poder islamista y con las esperanzas de que se resistiera varios meses más. En parques de la ciudad se han instalado campamentos provisionales donde miles de personas viven hacinados con lo mínimo.

La situación hace temer que se desate una crisis de refugiados de forma inminente, aunque los líderes talibanes han reiterado que todas las personas serán “perdonadas” y que su intención es que los afganos vivan en Afganistán.

En medio del miedo a una represión sistemática, más de 60 países hicieron una petición conjunta para pedir que los afganos y los ciudadanos internacionales que quieran salir de Afganistán puedan hacerlo. En el comunicado pidieron que los aeropuertos y los cruces fronterizos permanezcan abiertos.

El Consejo de Seguridad de la ONU, a abordar la situación el lunes

El secretario general de la ONU, António Guterres, instó este 15 de agosto a los talibanes y a todos los actores políticos en el país a proteger las vidas de los ciudadanos así como a garantizar los derechos de las mujeres y las niñas en Afganistán.

El lunes el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas celebrará una reunión de emergencia para abordar la situación en el país asiático. 

La toma de Kabul confirma la victoria de una ofensiva relámpago que llevó a los talibanes a conquistar decenas de ciudades en tan solo diez días. Su avance coincide con la retirada de las tropas extranjeras, de Estados Unidos y de la OTAN, que permanecieron veinte años en suelo afgano con el objetivo de estabilizar, sin éxito, el país.

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